Puntuació: ★★★★★
Navegar en el mar del convencionalismo artístico es sumamente fácil; uno se deja llevar por una brisa en ocasiones agradable, en otras irritante, que lo máximo que despeina es un tupé falto de gomina y que hace llegar siempre a la hora programada al puerto programado, que es el olvido prematuro. Nada que reprochar de ese tipo de entretenimiento si no fuera por su sobreabundancia en las salas y en el mundo, perdonable en este caso por las hermosas faces que lo condimentan. Sí, ese es nomás un envoltorio pero qué más da, nadie espera más que eso, pasarlo bien una horica y media viendo a Gerard Butler y su sonrisa de díscolo bonachón, padre impuntual y bla bla bla, y a las monas de Jessica Biel, Uma Thurman y Judy Greer más, sobretodo, la esplendorosa Catherine Zeta-Jones, que sigue siendo una divinidad con patas. Lo tomas o lo dejas, uno sabe a lo que va así que no hay decepción que valga.








