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24 de juny 2013

Entrevista a Scott Derrickson, director de Sinister

 [Publicat a TuPeli (11/2012)]

Scott Derrickson estrena esta semana su cuarta película, Sinister, después de haber pasado por Sitges con una notable acogida. Volvía un film suyo al Festival seis años después de presentar la interesante El exorcismo de Emily Rose, y tuvimos la oportunidad de hablar con él para que nos contara algo más sobre el film y su realización. Café en mano y bien acomodado en el sofá del hotel, respondía a nuestras preguntas.

¿Podrías explicarnos qué influencias tuvo a la hora de escribir Sinister? Vemos en ella ecos de The Ring (Hideo Nakata, 1998) o El resplandor (Stanley Kubrick, 1980).

De hecho con The Ring es como empezó la película; cuando Roger Cargill, mi coguionista, fue al cine a verla, esa misma noche tuvo una pesadilla en la que se encontraba, en su desván, una caja llena de Super 8, y en ella aparecía la que después sería la primera escena de Sinister. También, efectivamente, estaba El resplandor, con ese componente familiar, el proceso hacia la locura y el añadido paranormal. Aparte de éstos, que son los más evidentes, hay otros films en los que me fijé, como Hunter (1986), de Michael Mann, película de la que estoy enamorado y que vi muchas veces mientras escribía la película. También me influenció Impacto (1981), de Brian de Palma, que trata un tema parecido, o Klute (Alan J. Pakula, 1971), por sus aspectos visuales y la fotografía de Gordon Willis. Por último, también citaría Al final de la escalera (Peter Medak, 1980), por contar una historia de fantasmas desde una óptica más emocional.

24 de maig 2013

Sitges, día 10: Viajeros del tiempo, mafiosos varios, orgullosos outsiders y premios, muchos premios

[Publicat a TuPeli (10/2012)]

Se adivinaba un grandísimo último día de festival en Sitges, con una programación que olía unánimemente bien y en la que no faltaba ni el más destacado cine yanqui de ciencia ficción e indie, ni algunas muestras más del cine asiático más potente, ni varias de las más celebradas producciones que habían pasado este año por festivales como Canes o San Sebastián. Ningún ingrediente faltaba en esta traca final que empezaba tempranito con Looper, lo último de un Rian Johnson (Brick, 2005) que escribe y dirige y cuenta, en esta ocasión, con un reparto de lujo. Bruce Willis, Joseph Gordon-Levitt y Emily Blunt protagonizan esta cinta de ciencia-ficción sobre viajes en el tiempo, futuros y post-futuros, que aúna tics del cine más independiente con aires de superproducción y puro cine-espectáculo. No se trata, sin embargo, de una película de enormes dimensiones; Johnson prefiere localizaciones concretas, escenarios pequeños y una historia con pocos elementos a embarcarse en una odisea de grandilocuencia desbocada, efectos especiales a punta pala y horror vacui en general. Se agradece esa concreción aunque en ocasiones se echa en falta algo más de ambición con según qué elementos de la trama que tienen un enorme potencial quizás poco aprovechado. Ello no es un problema, en todo caso, para disfrutar de Looper, relato repleto de referencias más o menos obvias –desde Blade Runner hasta Akira–, de cuidada estética y alma de artesano, que se erige como una de las producciones de género más destacadas del año.

17 de maig 2013

Sitges, días 8 y 9: Piedad, fobias, lobos y otros monstruos

[Publicat a TuPeli (10/2012)]

El octavo y noveno días en Sitges llegaban menos cargados que los anteriores por cantidad de películas y también por el contenido de éstas, más ameno, quizás, que en las pasadas jornadas. Sólo un plato fuerte se asomaba el jueves 11 por la cartelera, temprano por la mañana y con la mente despejada. Kim Ki-duk volvía a Sitges después del documental presentado en 2011, Arirang, con una obra de ficción que se hizo –no sin polémica– con el máximo galardón en el último Festival de Venecia, muy discutido entre la crítica. Se trata del film Pietà, que narra la historia de un cobrador del saco –llamémosle así– sin compasión alguna que se dedica a extorsionar a deudores para que paguen sus hinchadísimos préstamos. En este caso, la obra de Kim Ki-duk causó en mí un efecto de suflé invertido; empezó irritándome, y mucho, la condescendencia de su violencia, la irremediable tendencia a la incomunicación gratuita, el no decir por no decir, y la constante hipersensibilidad contenida y lagrimeo de algunos personajes, además de algunas sobrantes evidencias de guión. Después, sin embargo, con el paso de los minutos, todo va encajando, explicándose y cobrando sentido para culminar en un potentísimo final que deja una imagen para la posteridad. Aplausos en la sala y satisfacción generalizada con el renacido Kim Ki-duk.

10 de maig 2013

Sitges, día 7: Enfermos célebres, mujeres solas, harenes chinos y perros extraviados

[Publicat a TuPeli (10/2012)]

Después de un agradecido día de descanso volvía a Sitges tempranísimo por la mañana para presenciar la ópera prima de Cronenberg Júnior, Antiviral, que recoge el testimonio del horror alucinado del bueno de su padre David para relatar una distopía en la que los famosos son semidioses y sus enfermedades bendiciones. La película de Brandon Cronenberg quiere llevar al extremo la figura del ídolo con una trama en la que describe a una sociedad dividida entre el famoseo y un fenómeno fan global que engulle celebridades, literalmente, y aspira a contagiarse con sus mismos virus. Entre las virtudes de este desquiciado vaticinio están también sus principales defectos; parte de una premisa interesante pero en ningún caso factible, y aun así tiene el atrevimiento de tomarse a sí misma en serio. Eso invita al espectador a congeniar con su peculiar planteamiento, pero impide a la vez que se la pueda considerar una advertencia de un posible futuro o una crítica extrapolable a la actualidad. Sí bebe de ella pero se va de madre en sus tesis futuristas, siendo Antiviral una película estimable por lunática más que por congruente. Estéticamente, eso sí, es indiscutible. Cronenberg suple con ingenio sus limitaciones de presupuesto con una estética blanquecina, pálida y enfermiza, tan sólo manchada por el rojo oscuro de la sangre, que encaja a la perfección con la historia. Cabe mencionar también la labor del protagonista, el desconocido Caleb Landry Jones, que realiza una compleja y estupenda actuación.
 

3 de maig 2013

Sitges, día 5. Zombis cabizbajos, robots jubilados y outsiders molones

[Publicat a TuPeli (10/2012)]

El quinto día en Sitges pintaba incluso mejor que el anterior, igualmente variado pero marcado por dos títulos hacia los que tenía especial interés. El primero, cómo no, era lo nuevo del malote de Rob Zombie. Ya con su ópera prima, la psicodélica, bizarra y desquiciada La casa de los 1000 cadáveres (2003), abrió un hueco en mi corazón que, vale decirlo, hasta ahora no había conseguido volver a llenar. Sus Halloweens (2007, 2009) y su Superbeasto (2009), aunque apreciables, no conseguían llamarme la atención como lo hicieron la mencionada Casa de los fiambres y la segunda parte, Los renegados del diablo (2005), y todo apuntaba a que con The Lords of Salem me reconquistaría. Honda decepción, la mía, después del pase. Ni rastro de la psicodelia, ni rastro de la violencia frívola y el desquicio argumental, ni rastro en definitiva de ese Rob Zombie joven y primerizo. Àngel Sala, director del festival, decía vía Twitter que esta película era el comienzo de algo muy grande. No le quito la razón a Sala; The Lords of Salem tiene buenos apuntes e intenciones, pero el resultado, de momento, es fallido. El problema, básicamente, es que deja frío. Ni horror, ni asco, ni angustia, ni lástima, ni siquiera risas; la de Zombie es una obra emocionalmente impermeable que habla de brujas y satanismo pretendiéndose profunda, buscando el lucimiento de su protagonista, Sheri Moon Zombie, y acercándose al clasicismo formal, pero nada acaba de funcionar como debería. El potencial lo tiene, también la imaginería –la figura de Satanás y la imagen final, memorables–, por lo que quizás sea mejor tomarse esta obra como una transición… Sea como sea, parece que no fui el único que se llevó un chasco porque en el pase matinal se oyeron más silbidos que aplausos.


26 d’abr. 2013

Sitges, día 4: Tsunamis azucarados, nazis espaciales y muñecos diabólicos

[Publicat a TuPeli (10/2012)]

Empezaba la cuarta jornada en Sitges radiante, por el tiempo y por la programación, variopinta y atractiva. La primera parada, en el Auditorio, estaba reservada para la nueva y esperada obra de Juan Antonio Bayona, Lo imposible. Después nos trasladaríamos al Retiro para ver las dos siguientes películas, la finlandesa Iron Sky y la gallega O Apóstolo, la primera una comedia retro-futurista y la segunda una burtoniana animación en stop-motion, las tres con presentación de sus respectivos directores.

19 d’abr. 2013

Sitges, día 3: Terremotos, Erasmus y maníacos

[Publicat a TuPeli (10/2012)]

El tercer día en Sitges se estimaba menos estimulante que los dos anteriores, con títulos que como Insensibles podían dar la campanada pero que a priori no invitaban a pensar en grande. Aftershock y Maniac se presentaban como platos fuertes de la jornada, pero lo cierto es que ninguna de las dos películas ha acabado de convencer, especialmente la primera, producción estadounidense y chilena que cuenta con la colaboración del muy querido Eli Roth, responsable de la saga Hostel que en esta ocasión coescribe y coprotagoniza. Se encarga de la dirección Nicolás López, quien debuta en el cine de género después de pasar por la comedia ligera, algo que se nota en varios momentos de la película y en especial al principio, donde todo tiene cierto aire a Resacón a la chilena. Hasta los protagonistas se parecen a los de la franquicia de Todd Phillips, y no sólo en su físico, también en su forma de ser…

14 de nov. 2012

Sitges, día 2: Insensibles, pirados, puñetazos y sexo malo

[Publicat a Tu peli (20/03/2012)]

Este segundo día del Festival de Sitges comenzaba pronto, muy pronto. Eran las ocho de la mañana y ya estaba haciendo cola para ver la primera película de la jornada, a la que la verdad entraba con pocas expectativas. Se trataba del film Insensibles, relato de terror con guerra de trasfondo que se me antojaba a reedición de películas hacia las que no siento ninguna debilidad como El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006) o la desastrosilla Intrusos en Manasés (Juan Carlos Claver, 2008), que tuve el placer de visionar cuatro años atrás también en Sitges. El caso es que, quizás por culpa de las expectativas, la película de Juan Carlos Medina ha sido para mí una grata sorpresa, buen desayuno para empezar el día. Insensibles es un relato a dos tiempos que compagina la Guerra civil española e inicios de la dictadura franquista con la actualidad, enlazándolo con una trama médica de enfermedades inexplicables y terapias más que discutibles. Unos niños incapaces de sentir dolor son internados en una clínica en la que crecerán, y que más adelante devendrá el centro neurálgico de la acción. El principal logro de este film, a diferencia de tantos otros y de los anteriormente mencionados, es que consigue crear historias paralelas con fuerza propia, que no se necesitan la una a la otra para ser interesantes y tener fuerza. Tanto el relato histórico como el actual conmueven, dejan poso gracias precisamente a su independencia, culminando con clímax para mi gusto demasiado peliculero pero aun así bien logrado que se nos antoja una Incendies (Denis Villeneuve, 2010) pasada de vueltas al más puro estilo Sitges. Muy estimable, en todo caso, la ópera prima del director catalán.

13 de nov. 2012

Sitges, día 1: Cadáveres y mafiosos

[Publicat a Tu peli (10/2012)]

El ambiente mañanero era hoy en Sitges distinto a lo que se suele ver aquí; caras inocentes y angelicales inundaban la entrada de un Auditorio en el que suele haber de todo menos caras inocentes y angelicales, y mucho menos a las nueve de la mañana. Ello se debía a que el festival habría sus puertas primero a los niños que venían de varios colegios para ver la película de animación japonesa After School Midnighters (Hitoshi Takekiyo, 2012), que forma parte de la sección Sitges Family y que por las caras de los pequeños espectadores a la salida parecía que había gustado. Mientras tanto, yo empezaba mi Sitges particular con el corazón partido ante la imposibilidad de ver todas las películas que el primer día ofrecía, pero éste es un festival de infinitos títulos y más vale asumir de buen principio que no se podrán ver todos.